Las mujeres representan algo más de la mitad de la población andaluza. Sin embargo, durante gran parte de nuestra historia democrática no estuvieron representadas en la misma proporción dentro de las instituciones. Eso acaba de cambiar de nuevo.
La nueva legislatura del Parlamento de Andalucía cuenta con 55 diputadas y 54 diputados, recuperando la paridad total por primera vez desde 2015. Más allá del dato simbólico, se trata de un avance relevante para la calidad democrática y para la representación política de la ciudadanía.
Porque una democracia no solo se mide por quién vota, sino también por quién ocupa los espacios donde se toman las decisiones.
Un parlamento que se parece más a la sociedad
La representación equilibrada entre hombres y mujeres sigue siendo una excepción en muchos parlamentos del mundo.
Aunque España es uno de los países más avanzados en representación política femenina, alcanzar una composición prácticamente idéntica a la de la población continúa siendo poco habitual. La mayoría de parlamentos autonómicos españoles se sitúan entre el 40% y el 50% de mujeres, mientras que Andalucía alcanza ahora un equilibrio casi perfecto.
La relevancia del dato no está únicamente en el número de escaños. También refleja una transformación profunda de nuestras instituciones durante las últimas décadas y una progresiva eliminación de barreras para acceder a la representación política.
El papel de las listas cremallera
Este avance no se entiende sin las reformas impulsadas en los últimos años.
La Ley Orgánica 3/2007 para la Igualdad Efectiva de Mujeres y Hombres estableció que las candidaturas electorales debían garantizar una presencia equilibrada de ambos sexos. Ninguno podía superar el 60% ni situarse por debajo del 40%.
A partir de ese marco legal, numerosos partidos incorporaron las conocidas listas cremallera, que alternan hombres y mujeres en las candidaturas para favorecer una representación más equilibrada.
Dos décadas después, los resultados son evidentes. España se ha consolidado como una de las democracias con mayor presencia femenina en sus instituciones representativas.
España, entre los países más avanzados del mundo
Según la Unión Interparlamentaria (IPU), la media mundial de representación femenina en los parlamentos ronda actualmente el 27%.
España supera ampliamente esa cifra y se sitúa de forma habitual entre los países con mayor presencia de mujeres en sus cámaras legislativas. El Congreso de los Diputados cuenta con más del 40% de representación femenina, situándose por delante de países como Estados Unidos, Reino Unido, Italia o Japón.
La recuperación de la paridad en Andalucía forma parte de esa evolución más amplia que ha convertido a España en una referencia internacional en materia de representación política.
Un avance democrático
La paridad no garantiza mejores políticas ni implica que todas las mujeres piensen igual. Pero sí contribuye a que las instituciones reflejen mejor la diversidad de la sociedad a la que representan.
Por ello, organismos como Naciones Unidas, la Comisión Europea o el Consejo de Europa consideran la igualdad de representación uno de los indicadores relevantes de calidad democrática.
Una democracia más representativa es también una democracia más legítima, más inclusiva y más preparada para responder a los desafíos de una sociedad diversa.
Once años después
Que Andalucía vuelva a alcanzar la paridad total once años después demuestra que las instituciones pueden evolucionar para parecerse más a la ciudadanía que representan.
Con 55 diputadas y 54 diputados, el Parlamento andaluz no solo alcanza una cifra simbólica. También envía un mensaje claro: una democracia más representativa es una democracia más fuerte.