El último estudio del CIS confirma que la democracia sigue siendo la opción favorita en España. Pero también muestra una ciudadanía muy crítica con su funcionamiento.
Cada cierto tiempo vuelve la misma idea: la democracia está perdiendo apoyo. Pero los datos cuentan una historia más interesante.
La IV Encuesta sobre la Calidad de la Democracia en España, publicada por el Centro de Investigaciones Sociológicas en julio de 2026, señala que el 80,8% de la ciudadanía considera que la democracia es preferible a cualquier otra forma de gobierno. Solo un 8,8% cree que, en algunas circunstancias, un régimen autoritario podría ser preferible, y un 7,7% afirma que le da igual un sistema u otro.
La democracia convence. Su funcionamiento, bastante menos.
El dato importante no es solo que ocho de cada diez españoles sigan prefiriendo la democracia. Es que ese apoyo convive con una insatisfacción muy alta.
Según el mismo estudio, solo el 20,5% de la ciudadanía está muy o bastante satisfecha con el funcionamiento de la democracia en España, mientras que el 56,9% se declara poco o nada satisfecha.
Es decir: la mayoría no rechaza la democracia. Lo que cuestiona es cómo está funcionando.
¿Qué preocupa?
El CIS apunta a varios síntomas claros: el 76,9% considera que la justicia no actúa con imparcialidad y el 88,8% cree que los responsables políticos no reciben el mismo trato judicial que el resto de la ciudadanía. Además, las dos prioridades más mencionadas para mejorar la democracia son combatir la corrupción y despolitizar el sistema judicial.
También aparece otro dato relevante: los partidos políticos generan poca confianza, aunque tres de cada cuatro personas reconocen que sin partidos no habría democracia.
Entonces, ¿qué nos dice el otro 20%?
No necesariamente que quiera menos democracia. Muchas veces nos está diciendo que no siente que la democracia le escuche, le represente o resuelva sus problemas.
El riesgo está ahí: cuando la democracia se percibe como algo lejano, lento o incapaz de responder, crece la tentación de buscar salidas más simples. Pero el dato principal sigue siendo claro: la democracia mantiene una legitimidad muy amplia en España.
La pregunta no es solo por qué hay personas que se alejan. La pregunta es qué puede hacer la democracia para no perderlas.
El reto: estar a la altura de la confianza
Los datos del CIS no invitan al alarmismo, pero tampoco al conformismo. La ciudadanía sigue apostando por la democracia, pero exige más: más transparencia, más independencia institucional, más capacidad de respuesta y más espacios reales de participación.
Porque la democracia no se fortalece solo defendiendo su nombre. Se fortalece demostrando, en la práctica, que puede mejorar la vida de la gente.
Fuentes
- Centro de Investigaciones Sociológicas (CIS). IV Encuesta sobre la Calidad de la Democracia en España (julio de 2026). https://www.cis.es/es/w/la-democracia-es-la-opci%C3%B3n-favorita-de-gobierno-para-el-80-8-de-la-poblaci%C3%B3n
- Centro de Investigaciones Sociológicas (CIS). Estudio 3.490: IV Encuesta sobre la Calidad de la Democracia en España. https://www.cis.es
- El País. Solo uno de cada cinco ciudadanos está muy o bastante satisfecho con el funcionamiento de la democracia en España (6 de julio de 2026). https://elpais.com/espana/2026-07-06/solo-uno-de-cada-cinco-ciudadanos-esta-muy-o-bastante-satisfecho-con-el-funcionamiento-de-la-democracia-en-espana.html
- OCDE. Innovative Citizen Participation and New Democratic Institutions (2020). https://www.oecd.org/gov/open-government/innovative-citizen-participation.htm
- International IDEA. The Global State of Democracy Report (última edición). https://www.idea.int/gsod