● El proyecto de Talento para el Futuro, con el apoyo del Ministerio de Asuntos Exteriores, analiza cómo el canal desde el que recibimos la actualidad influye en nuestra confianza, nuestro bienestar emocional y nuestra forma de entender la realidad pública.
Madrid, 30 de abril de 2026 – Hemos pasado del kiosco y el informativo a la hora de comer al scroll infinito y las notificaciones. Y ese cambio no solo ha transformado cómo nos informamos, sino también cómo sentimos el país, cómo interpretamos el mundo y cómo nos relacionamos con la democracia. Esa es la idea de partida del proyecto impulsado por Talento para el Futuro con el apoyo del Ministerio de Asuntos Exteriores.
Según el informe, las redes sociales y los vídeos cortos son hoy el principal canal de información para un 36% de la población y entre los jóvenes de 16 a 34 años ese porcentaje se dispara hasta el 57%. Este cambio viene acompañado de una creciente desconfianza en la prensa, cuya confianza media se sitúa en 2,8 sobre 5, mientras un 34% declara confiar poco o muy poco en ella. Para el proyecto, este dato es clave porque, al mismo tiempo que se debilita la credibilidad del periodismo, gana peso un ecosistema más desintermediado en el que la actualidad circula mezclada con opinión, influencia y viralidad.
En ese nuevo ecosistema, la duda se ha vuelto cotidiana, con un 50% de la población dice encontrarse con bulos con bastante frecuencia, y un 24% reconoce que le a menudo le resulta difícil distinguir entre información y opinión. El informe concluye que la desinformación ya no es una anomalía, sino parte de la experiencia ordinaria de informarse, y que el gran reto no es solo detectar noticias falsas, sino recuperar marcos que permitan saber qué informa, qué opina y qué simplemente busca impactar o influir.
Ese cambio afecta de lleno a cómo se mira el país, cuando la ciudadanía se informa sobre España, la emoción dominante es la preocupación, señalada por un 46. Además, un 64% reconoce sentir miedo o incertidumbre respecto al futuro de España, y un 65% cree que la conversación pública está hoy más polarizada que hace unos años. El informe advierte que el predominio de relatos tensos, confrontativos o alarmistas termina erosionando la relación emocional de la ciudadanía con el país y con la democracia.
A esa lectura se suma una base frágil de confianza. Solo un 15% afirma confiar en las instituciones y en el sistema político, mientras que un 57% muestra poca o muy poca confianza. La prensa tampoco queda al margen de ese deterioro: la confianza media se sitúa en 2,8 sobre 5 y un 34% declara confiar poco o muy poco en ella. La conclusión del informe es que la crisis de confianza no afecta solo a la política o a los medios por separado, sino al conjunto del marco desde el que la ciudadanía interpreta la realidad pública.
La misma lógica se proyecta hacia fuera. Cuando la ciudadanía piensa en el contexto internacional, la emoción dominante es la incertidumbre, señalada por un 75% de la población, y un 65% considera que los conflictos reciben más atención mediática que las soluciones o los acuerdos.
Todo ello tiene un impacto directo en el bienestar. Un 42% se siente saturado por el exceso de noticias y un 44% ha dejado de informarse por ansiedad o agotamiento. El proyecto identifica aquí una de sus conclusiones más claras: una parte importante de la ciudadanía no se está alejando de la actualidad por desinterés, sino por desgaste. Informarse, en muchos casos, ha dejado de ser una herramienta para comprender y participar, y ha pasado a convertirse en una experiencia emocionalmente pesada, asociada a saturación, ansiedad y desconexión.
“Desde la comunicación social, sabemos que una sociedad no solo se informa a través de relatos: también se cohesiona o se fragmenta a través de ellos. La forma en que consumimos actualidad influye directamente en cómo entendemos el país, el mundo y la democracia, pero también en cómo los sentimosˮ, señala Marlene García Cambra, directora del proyecto Sociedad Veraz, directora de Comunicación y Movilización de Talento para el Futuro y experta en comunicación social.
Frente a este diagnóstico, el informe plantea una dirección clara: reforzar hábitos de contraste, mejorar la comunicación institucional, prestigiar de nuevo el papel del periodismo y recuperar una relación más consciente y habitable con la información.
Sobre Talento para el Futuro Talento para el Futuro es la primera plataforma de empoderamiento político de España. Trabajamos para acercar la política a las nuevas generaciones, fortalecer la participación democrática y construir puentes entre juventud e instituciones. Lo hacemos impulsando diálogo intergeneracional, comunidad, formación accesible, colaboración con organizaciones públicas y privadas y proyectos que convierten a la juventud en protagonista de las grandes transformaciones sociales y políticas de nuestro país.
Sobre Sociedad Veraz Sociedad Veraz es un proyecto de Talento para el Futuro que analiza cómo la forma en la que nos informamos moldea nuestra visión del país, del mundo y de la democracia. A partir de este diagnóstico, el proyecto también ofrece herramientas y claves para promover una relación más consciente, crítica y saludable con la información en un contexto marcado por la saturación, la desinformación y la polarización.
Sobre Marlene García Cambra Marlene García Cambra es directora del proyecto Sociedad Veraz y directora de Comunicación y Movilización de Talento para el Futuro. Experta en comunicación social y relaciones internacionales, ha trabajado en Bruselas, en la burbuja europea, y ha liderado proyectos como Mujeres al Frente y diseñado campañas de movilización como ¿A ti qué te mUEve?. Su trabajo se centra en la construcción de narrativas públicas y el diseño de estrategias de comunicación con impacto social.