La actualidad no solo se entiende. También se siente. Y, cada vez más, se siente como una carga.

Esa es una de las conclusiones más claras de Sociedad Veraz, el proyecto de Talento para el Futuro, que analiza cómo la forma en que nos informamos está afectando no solo a nuestra visión del país, del mundo y de la democracia, sino también a nuestro bienestar emocional. Si la primera pregunta era cómo nos informamos, aquí la pregunta es otra: qué nos está pasando cuando lo hacemos.

La información también agota

Durante mucho tiempo, informarse se entendía como una herramienta para comprender mejor lo que pasa. Hoy sigue siéndolo, pero no siempre se vive así. Para una parte importante de la ciudadanía, la actualidad también deja cansancio, saturación y malestar.

Los datos de Sociedad Veraz apuntan a una realidad difícil de ignorar: un 54% dice que, después de informarse, su estado emocional queda más negativo; un 42% se siente saturado por el exceso de noticias; un 44% ha dejado de informarse alguna vez por ansiedad o agotamiento; y un 27% sufre ansiedad informativa con frecuencia o muy frecuentemente. No estamos solo ante un problema de consumo mediático. Estamos ante una relación cada vez más frágil con la actualidad.

Cuando el exceso de información deja de aclarar

El problema no es únicamente que haya muchas noticias. El problema es el tipo de entorno en el que hoy recibimos esa información. Alertas, vídeos, titulares, opiniones, notificaciones, mensajes, impactos emocionales y una sensación de actualización permanente. Todo al mismo tiempo. Todo en el mismo sitio.

Por eso el informe recupera una idea cada vez más útil para entender lo que está pasando: la infodemia. Según la OMS, se produce cuando hay tanta información disponible que resulta más difícil distinguir qué es fiable, orientarse y tomar decisiones. Y el efecto ya no es solo confusión. También es desgaste.

No todos los canales se viven igual

El impacto emocional de la actualidad no se reparte igual. El canal desde el que nos informamos también influye en cómo nos sentimos al hacerlo.

El informe muestra que quienes se informan principalmente a través de redes sociales y vídeos cortos presentan peores indicadores de malestar que quienes recurren sobre todo a medios tradicionales. La saturación sube del 36% al 49%. La ansiedad informativa pasa del 23% al 31%. El apagón informativo crece del 38% al 51%. Y el impacto emocional negativo tras informarse también es mayor. La diferencia no está solo en el contenido, sino en el contexto en el que ese contenido se consume: más rápido, más fragmentado y con menos distancia.

El apagón informativo no nace del desinterés

Uno de los hallazgos más importantes de esta parte del informe es que muchas personas no se alejan de la actualidad porque no les importe, sino porque no pueden sostenerla más. Informarse se convierte, en demasiados casos, en una experiencia emocionalmente pesada.

Esa idea cambia bastante la conversación. Porque el problema ya no es solo cuánto se informa la ciudadanía, sino si puede hacerlo sin sentirse sobrepasada. El apagón informativo no siempre es apatía. A veces es defensa. A veces es cansancio. A veces es la única forma de poner distancia cuando todo llega demasiado rápido y demasiado cargado.

El reto ya no es solo estar informados

Si algo deja claro Sociedad Veraz es que no basta con hablar de desinformación, bulos o polarización sin mirar también el impacto emocional de todo eso. La ciudadanía no solo necesita más herramientas para distinguir qué es fiable. También necesita recuperar una relación más habitable con la información.

Eso pasa por revisar hábitos, poner límites, elegir mejor los momentos, priorizar contexto frente a impacto y volver a dar valor a espacios informativos que ayuden a comprender en lugar de empujar a la saturación. Porque informarse sigue siendo esencial. Pero hacerlo a cualquier coste no debería ser la norma.

“Prestigiar la prensa y revisar nuestros hábitos informativos es más importante que nunca. Porque cuando dejamos de acudir a referencias periodísticas sólidas, no dejamos de buscar información: la buscamos en otros espacios más opacos, con menos contexto y más riesgo de distorsión”, señala Marlene García Cambra, directora del informe Sociedad Veraz.

Marlene García Cambra Project Manager de Sociedad Veraz y DIRCOM de Talento para el Futuro marlenegarcia@talentoparaelfuturo.com