Talento para el Futuro lanza Generación Impacto II, un nuevo informe sobre cómo las nuevas generaciones en España (Generación Z y millennials) se relacionan con la economía social a través de tres vías concretas: empleo, emprendimiento y participación (voluntariado y otras formas de implicación). Con el apoyo del Ministerio de Empleo y Economía Social, el informe parte de una idea sencilla: a la gente joven le importa en qué participa, pero la pregunta clave es cómo aprovechar ese talento que busca propósito.

Si el primer informe ayudó a poner sobre la mesa el conocimiento sobre la economía social y sus oportunidades, esta segunda edición da un paso más: se centra en la acción y en la “letra pequeña” que convierte el interés en decisiones reales. El objetivo no es idealizar ni cuestionar la motivación de la juventud, sino entender qué hace que la economía social pase de ser una opción deseable a una opción viable: qué condiciones, qué apoyos y qué formatos funcionan mejor (y cuáles generan fricción) para atraer y sostener talento joven en un sector que busca transformar la sociedad desde la economía social.

El informe combina una encuesta a 1.000 jóvenes con entrevistas al tercer sector, y aterriza aprendizajes útiles para organizaciones, administraciones y agentes del ecosistema: cómo diseñar propuestas de empleo, programas de emprendimiento y experiencias de participación que encajen con la vida real y faciliten itinerarios de entrada, continuidad y desarrollo.

El informe parte de una idea sencilla: a la gente joven le importa en qué participa, pero la pregunta clave es cómo aprovechar ese talento que busca propósito.

Hallazgos principales

Empleo: conectar impacto y condiciones

Las nuevas generaciones se sienten especialmente atraídas cuando el impacto del trabajo es tangible y cuando perciben entornos laborales más humanos. Pero la decisión de incorporarse al sector no se sostiene solo con el “para qué”: pesan mucho los elementos que hacen viable esa elección en el día a día—condiciones, estabilidad y recorrido. El informe señala que, para activar el empleo joven, es clave reducir la incertidumbre con información clara (por ejemplo, sobre roles y trayectorias), abrir puertas de entrada accesibles (experiencias cortas, prácticas, primeros proyectos) y mostrar referentes cercanos que ya trabajan en el sector.

  • Hay interés: la disposición media a trabajar en organizaciones sociales es 3,08/5.

  • Lo que más atrae: ver impacto real del trabajo (51,6%) y relaciones laborales más humanas (43,5%).

  • Lo que más frena: para la mayoría, el propósito no compensa una pérdida de condiciones: 73% no aceptaría un salario menor.

Emprendimiento: del interés a la viabilidad

Muchas personas jóvenes se plantean emprender con impacto, pero el salto a ponerlo en marcha depende de algo muy concreto: margen para asumir riesgos y disponibilidad de apoyos. El informe identifica como palancas decisivas el acompañamiento (mentoría, comunidades de pares, red de alianzas) y medidas que reduzcan barreras de inicio (apoyo económico temprano, simplificación administrativa, acceso a contactos y oportunidades). En resumen: la motivación existe, pero se activa cuando hay estructura y red que sostengan el arranque.

  • El salto a emprender es minoritario: solo 2,1% ya ha lanzado un proyecto; muchas personas se quedan en “me lo he planteado” o “tengo la idea”.

  • Falta margen para asumir riesgos: 33,7% dice no tener colchón ni apoyos.

  • Qué lo haría más viable: una ayuda económica mensual el primer año (45,8%), además de menos barreras y más red.

 

Participación y voluntariado: claridad, cuidado y flexibilidad

La participación juvenil funciona mejor cuando se ofrece en formatos compatibles con la vida actual: colaboraciones puntuales, híbridas u online, y opciones de implicación escalable. Pero la continuidad no depende solo del formato: se mantiene cuando la experiencia está bien diseñada. El informe destaca tres condiciones clave: claridad en tareas y expectativas, cuidado del clima y de los equipos, y una sensación real de avance (ver resultados, entender el aporte propio). Cuando estos elementos fallan—por rigidez, desorganización o mal ambiente—la participación se enfría y se abandona.

  • Encajan mejor formatos flexibles: microvoluntariado (36,9%), colaboración online (34,1%) y voluntariado híbrido puntual (33,1%).

  • Razones típicas para dejarlo: horarios rígidos (44,3%) y mal clima/conflictos (43,5%).