Al 97% de la juventud española le preocupa mucho el cambio climático. Sin embargo, el 85% consideramos que se está actuando poco o nada contra la emergencia climática. Estos datos son devastadores y deben cambiar. 

Desde Talento para la Sostenibilidad consideramos crítico que se escuche a la juventud en esta Presidencia española del Consejo de la Unión Europea. Esta debe mostrar el liderazgo de España en la transición energética hacia un modelo totalmente renovable e independiente de amenazas externas. 

Consideramos fundamental que se incida en el desarrollo e implementación de todas las medidas necesarias para la descarbonización efectiva de la economía, haciendo hincapié en las siguientes áreas:

Inversión en energías renovables y su almacenamiento y refuerzo de las redes (interconexiones e interiores): 

Es necesario promover un despliegue ágil, adecuado y suficiente de las redes de transporte y de distribución eléctrica. Asimismo, es imprescindible el desarrollo de potencia suficiente de almacenamiento para limitar al máximo nuestra dependencia de los combustibles fósiles.

Reforma de la fiscalidad del sector energético: 

Para alcanzar la neutralidad climática establecida en el Pacto Verde Europeo en 2050, es necesario reformar la fiscalidad del sector energético de forma coordinada.

La reforma de la fiscalidad de la energía debe ser coherente con la famosa Declaración de los economistas sobre los dividendos del carbono publicada en el Wall Street Journal (WSJ, 2019). 

Es fundamental que la Unión Europea reforme la Directiva sobre la fiscalidad de la energía bajo el principio de quien contamina paga y se deje de subsidiar a los combustibles fósiles. De tal forma que complemente las recientes reformas del Régimen de Comercio de Derechos de Emisión y el Mecanismo de Ajuste en Frontera por Carbono en su avance hacia la neutralidad climática.

Implicación y concienciación de la ciudadanía: 

Para conseguir una transición energética justa y que cuente con el apoyo de la ciudadanía, es necesario que esta esté involucrada. La descarbonización no será posible sin un  tratamiento especial para los colectivos vulnerables.

Por último, a la par de la adopción y condición de esta senda de restricciones y prohibiciones de prácticas contaminantes contrarias a la transición energética, es imprescindible el impulso de una estrategia europea de ayudas que garanticen que nadie se quede atrás y que esta transición sea realmente justa.

En este sentido, el Fondo de Transición Justa y el nuevo Fondo Social para el Clima son buenos avances que deben ser complementados y reforzados para garantizar el apoyo a los sectores poblacionales y económicos más vulnerables en el proceso de descarbonización.